Amor Vagabundo – Josué Noguera Madrid

Hoy quiero compartir un antiguo proyecto que realicé para una de las asignaturas que más me gustó de la universidad y que se llamaba REM, como abreviatura de Revisión, Edición y Maquetación. Esta materia tenía como propósito emular el proceso que debía seguir una editorial a la hora de publicar un libro, desde la redacción o recopilación del texto, pasando por revisión, maquetación, realización de un presupuesto y, finalmente, la impresión de un ejemplar de muestra que debíamos entregar, el cual digamos reemplazaba al examen final.

Este fue uno de los dos proyectos que presenté: Amor Vagabundo (Selección poética para una adolescencia), una recopilación de poesías que mi padre había escrito durante su adolescencia y de la que yo no sabía nada hasta que comenté con mi madre que tenía que editar un libro para la uni y no tenía material (que por cierto tenía que ser inédito o al menos aportar una idea nueva a la publicación). Para la clase solo hacía falta presentar un proyecto, pero sí, yo presenté dos; no es que fuese el empollón de la clase, es que la recopilación de poemas era muy breve para los requisitos de la asignatura. Yo escogí seguir adelante con este proyecto, aunque sabía que tendría que realizar trabajo extra, por mi relación personal con el autor. Digamos que este fue uno de esos palos que no duelen.

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Contraportada y descripción de Amor Vagabundo

El segundo proyecto que presenté fue la emulación, a modo de ejercicio para clase y sin ningún fin lucrativo, de un ejemplar de la revista Viajar. Tal vez redacte otro artículo sobre esto, pero de momento centrémonos en el libro de poesía.

Asistí a esta asignatura en el curso 2011-2012, si no me fallan las cuentas, y la verdad es que supuso un cuatrimestre ajetreado. Podría escribir un artículo muy largo sobre este proceso, aunque para eso tuviera que revisar primero los archivos de la asignatura que aún conservo, así que mejor haré un resumen.

Recuerda en todo momento que esto fue un ejercicio de clase y no se trata de un artículo sobre el proceso real que siguen las editoriales para la publicación de un libro. Estoy seguro de que existen variantes o incluso pasos extra que no figuran aquí.

Lo primero es lo primero, necesitamos un texto. ¿Lo ha redactado ya alguien? ¿Va a ser una recopilación? ¿Qué objetivo tiene? ¿A qué público va dirigido? ¿Cuál será su estructura? Preguntas como estas se nos planteaban para poder tomar la no tan simple decisión de qué queríamos hacer para la asignatura. Todas las respuestas se reunían en un documento que formaría una propuesta de libro, que presentábamos al profesor para su aprobación.

Ya tienes tu texto, ¿y ahora? Ahora, debíamos tener conocimientos avanzados del procesador de textos de Word, por lo que se incluían algunas nociones, y también debíamos entender qué son las normas de presentación. Verás, por lo visto, una editorial no quiere que le presenten un texto con un formato dado si después el editor tendrá que deshacer los cambios y hacer modificaciones. Así que para presentar un texto a una editorial, tienes que darle un formato (suele ser simple) que siga unas normas de estilo para que ellos tengan una base estable con la que trabajar. Cada editorial puede tener su propia versión de las normas, nosotros utilizábamos unas recogidas en los libros de Senz Bueno (2001 y 2005). Una vez tenemos claras las normas de estilo para la presentación del ejemplar, dejamos de ser autores y tomamos el papel de un revisor o corrector.

La revisión podía hacerse de dos maneras, sobre papel o sobre pantalla, en realidad teníamos que presentar una muestra de cada para demostrar que conocíamos ambas. Sobre papel, aún enseñan en la universidad a hacer revisiones mediante signos y marcas en papel que tienen significados del tipo “tacha esto” o “añade aquí negrita”. No afirmaré que este método ya no se use, pero apostaría a que está siendo sustituido por la revisión en pantalla, desde luego es lo que yo uso ahora. Por revisión en pantalla, me refiero obviamente en el ordenador, Word tiene una herramienta muy útil llamada “control de cambios” que marca las modificaciones que realicemos en el texto. Sobre revisión, nos referían a Martínez de Sousa (2005, 2007 y 2008).

Ya tenemos el texto revisado. Ahora, nos pedían una plantilla del tamaño que tendrá nuestro libro, poniendo especial cuidado en los bordes en blanco que se debían dejar alrededor del texto. Había una fórmula matemática para calcular las mejores proporciones de estos márgenes (la distancia con el pliegue central debía ser lo bastante grande como para facilitar la lectura del texto), pero no la recuerdo. Sinceramente, no conozco si esto se sigue utilizando, la teoría la explicaba Martínez de Sousa en uno de sus libros.

Conocidas las medidas del libro y de sus márgenes, empezaba el proceso de maquetación. Yo utilicé InDesign, aunque también se nos recomendaba QuarkXpress. Había que decidir toda la estética de la obra. Maquetabas primero la página maestra, que servía de modelo para las demás, con su número de página, sus columnas, sus líneas o formas, colores y tipos de letra… Básicamente, elegías cualquier opción de formato que te gustase para tu obra. Dejar claro una cosa: si utilizas uno de estos programas, en ellos se maqueta el interior del libro, no el exterior. La cubierta debía adjuntarse en un archivo diferente. Hablando de la cubierta, la diseñó mi hermano que es ilustrador profesional, pero hace muchos años de esto porque ahora tiene un estilo de dibujo completamente diferente.

Antes del último paso, debíamos hacer dos cosas más: una hoja de estilo y un presupuesto.

La hoja de estilo con las pautas sobre el estilo (valga la redundancia: formato, contenido, ortografía, gráficos…) era la guía que debía seguir cualquier otro libro que pudiera formar parte de la misma colección editorial.

En el presupuesto, se decidía cuánto iba a costar la publicación del libro y de ahí se sacaba el precio final de venta al público (no te olvides de aplicarle el IVA). Esto me resultó un poco complicado. El coste del libro depende de muchas cosas, tienes que imaginar una editorial y calcular tu gasto anual. ¿Cuántos trabajadores tienes? ¿Cuántos libros publicas al año? ¿Qué encuadernación vas a usar, y tipo de papel? ¿Cuál va a ser el número de páginas? ¿Y la tinta, en una o cuatro tintas? ¿Cuántos ejemplares vas a sacar por tirada? Tienes que considerar gastos de preedición, redacción (derechos de autor, traducción…), revisor, ilustración para la portada o diseño, la impresión, la distribuidora o el porcentaje que se queda la librería. A los gastos totales había que aplicar una fórmula para obtener el precio de venta. Admito que fue agobiante. Después de tanto tiempo, he vuelto a revisar el presupuesto que presenté en su día y, creo, que tiré los precios por los suelos y todo costaba muy barato. Excepto los gastos de impresión que los consulté con una imprenta real.

Por último, al fin, solo quedaba la imprimir la obra. Llevé los archivos a una imprenta de Granada y me quedé bastante contento con el resultado. Sobre la impresión, puedo hacer un par de comentarios. Sabed que cuanto mayor sea el número de ejemplares que queráis imprimir, menor será el precio por ejemplar. La magia de la compraventa al por mayor. Y sabed que tenéis que cuidar hasta el último detalle, cuando llegué a la imprenta y pedí una impresión tuve que decidir el color del papel, a lo que el hombre que había allí me recomendó que usara blanco hueso mejor que el blanco normal, porque así el texto se leería con más facilidad.

Os dejo, para acabar, una muestra del contenido del libro: dos poemas que escribió mi padre hace ya muchos años. Por cierto, el resultado final, la obra impresa, lo envolví para regalo y se lo di a mi padre por su cumpleaños como sorpresa. Él no sabía nada.

SATISFACCIÓN

Trescientas,

cuatrocientas,

quinientas…

Sigue el ciento en rezo,

se va apagando el eco.

El patrón cuenta,

llega a mil y para.

¡Buen trabajo!

CAMINA

¡Camina

caminante de las sombras!

¡Sube con tus alas a lo alto!

¡Camina

caminante vagabundo!

¡Deja caer, desde las nubes, tu

amor!

¡Que empape a cada uno

de los que caminan por el mundo!


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